erikiux.commaterializando mis pensamientos... |
||
|
|
Marquito y yo nos conocimos a muy temprana edad, tan temprana que no lo recuerdo. Con 10 días exactos de diferencia de edad, ni él ni yo éramos capaces de retener ningún recuerdo siendo unos bebecitos de apenas un año de edad, cuando yo era la nueva vecina. Imagino que pudimos habernos visto por primera vez de carreola a carreola. Muy probablemente desde entonces le eché el ojo; pelo rubio y ojos verdes a primera vista llamaron mi atención. Cualquiera que haya sido ese primer momento, puedo imaginar miles de situaciones en las cuales él y yo pudimos haber cruzado una palabra o tan siquiera coincidir en un escondite al jugar bote pateado, aún así no importa el tiempo que nos conocíamos, no fuimos amigos sino hasta el verano del 90. Siendo unos niños aún, moríamos por ser unos adolescentes, así que copíabamos todo lo que hacían "los de la cuadra". Lo primero fue vestir jeans y playeras holgadas, tal vez tratamos de ponerle un kilo de gel a nuestro pelo y esponjarlo, pero creo que eso no funcionó. También tratamos de fumar un Marlboro, pero tampoco funcionó. Lo único que lográbamos copiar bien, era aprendernos todas las canciones de Aerosmith y Guns n Roses, y fue más por gusto propio que por imitación. Pasábamos tardes enteras cantando Guns en la pequeña cabaña que había en el patio trasero de su casa. Sólo interrumpíamos nuestra actividad principal para salir de vez en cuando con los demás niños que sólo nos invitaban a jugar cuando las mamás se reunían en la tarde a tomar café. Después de unas semanas ya éramos como almas gemelas. Sabíamos todo el uno del otro, de principio a fin. Pasábamos tanto tiempo juntos que hasta podíamos adivinar nuestros pensamientos y nos encantaba pintar en el pavimento con un gis las iniciales de alguna oración que estuviéramos pensando, de modo que si yo escribía: E.S.A. Q.H.? V.P.U.H.? Inmediatamente él se levantaba y me decía: vamos! (ante mi escrito: Estoy Super Aburrida. Qué hacemos? Vamos Por Un Helado?) Así que salíamos corriendo hacia la heladería que acababan de poner sus papás. Casi nunca teníamos dinero pero sus papás nos fiaban los helados, esquites y paletas cubiertas de chocolate, siempre y cuando les pagáramos a final de semana con nuestro "domingo". Así pasaron días en que cantábamos y días en que sólo jugábamos Atari. Empezamos a caer en la rutina y el aburrimiento. Ya hasta se nos empezaba a olvidar cómo descifrar lo que el otro pensaba y ya no jugábamos más a pintar el pavimento con las iniciales de las palabras. Aún así Marquito era mi mejor amigo y cada día lo quería más. Pero un día llegó el momento en que se empezó a despertar mi curiosidad, y creo que la de él también. Los dos pensábamos lo mismo pero ninguno se atrevía a decir nada. La vergüenza lograba vencer al deseo. Pero no aguanté más, y un día, sentados en la banqueta, saqué un gis de la bolsa de mis jeans y escribí: M.G.M. M.D.G.D.D.U.B. Marquito tardó en descifrar lo que quería decir, después de todo, hacía mucho tiempo que no jugábamos a adivinar nuestros pensamientos. Un par de minutos pasaron y en respuesta, Marquito sonrió y se acercó bruscamente. En ese momento me sentí ofendida. A pesar de que él logró descifrar el "Me Gustas Mucho. Muero De Ganas De Darte Un Beso.", y por eso se acercó a mi intentando responder a mi mensaje, creo que yo me esperaba algo diferente. Me paré y me eché a correr rumbo a mi casa. Marquito corrió detrás de mi, me alcanzó y me tomó del brazo. - Qué te pasa? No era eso lo que querías? - No. No sé que entendiste. - Entendí lo que querías que entendiera. Soy un tonto, debí haber respondido primero con el gis. - Y qué ibas a responder? - Que te quiero y muero tambíen por darte un beso. Nos quedamos viendo a los ojos...y fue diferente. Se acercó de nuevo y esta vez no me alejé. Cerré los ojos y dejé que sus labios tocaran los míos. Así nos quedamos lo que para mí pareció una eternidad. Millones de mariposas revoloteaban en mi panza y el vacío en mi pecho era más grande del que sentí la última vez en la montaña rusa! Creo que tambien me mareé y por un momento me fui de la realidad. Fue increíble! Era nuestro primer beso!! Nuestro primer primer beso!! Al separarnos di un gran suspiro y él me abrazó. Fue tan grata la experiencia que lo repetimos al siguiente día, y al siguiente y al siguiente y al siguiente. Intentábamos imitar los besos de telenovela, pero nos daba pena; eso de la lengua nos costaba trabajo y el choque de nuestros dientes mataba todo romanticismo. Como quiera lo seguimos intentando. Terminába el día y nuestros labios estaban deshechos, rojos, hinchados y adoloridos, pero todo eso lo valía. Al final del verano éramos todos unos expertos y para mí no había en el universo otra persona más que Marquito! Y así pasó el tiempo. Regresamos a clases y yo moría por que diera la hora de la salida (íbamos en escuelas diferentes). Daban las 2 p.m. y yo salía hecha la raya para encontrarme con él. Él siempre me recibía con una gran gran sonrisa y obviamente, un gran gran beso! Ahora no recuerdo, cuando fue que dejé de ir a su casa y no encuentro ningún buen motivo por el que haya dejado de hacerlo. Sólo sé que por su culpa soy adicta a los besos, y sé también que nunca encontraré un beso tan cálido y tierno como ese primer beso.
erika | General | 3 Septiembre, 10:22am
Dejar un comentario |
|